Honor inútil de caballero

Pacifiction —Pacifiction – Tourment sur les îles (2022)— decreta un posible final para el que pudiera clasificarse como “período estático” del cine del director catalán Albert Serra, cuyas dos previas películas, La muerte de Luis XIV (La Mort de Louis XIV, 2016) y Libertad (Liberté, 2019) transcurren en espacios fijos, inmóviles; tan opresivos como el umbroso lecho de muerte del monarca francés y un tupido bosque alemán sobrepoblado por tinieblas.

Con esta tercera producción francesa, que mereció dos premios César 2022 para el mejor actor (Benoit Magimel) y la mejor fotografía (Artur Tort), Serra recupera la lógica trashumante de gran parte de su cine, pletórico de relatos nómadas, errabundos. Honor de caballería (Honor de cavallería, 2006), El canto de los pájaros (El cant dels ocells, 2008) o Historia de mi muerte (Història de la meva mort, 2013), están protagonizados por personajes en pleno peregrinaje, en pleno auto descubrimiento o en meticulosa operación de “auto pérdida”.

El aliento histórico predominante en esta filmografía, centrada en personajes del pasado o de la literatura como el Quijote (Honor…), María y José (El canto…), Casanova y Drácula (Historia…), Luis XIV y sus compatriotas libertinos, con Pacifiction parece ceder el paso a una contemporaneidad sobre la que pende el fantasma terrible de un colonialismo, relegado al pasado como fase trascendida.

Las resonancias presentes de los siglos coloniales son negadas, preteridas. La supervivencia de sus maneras, la influencia en el devenir y las suertes de la mitad del mundo que fue sometida por la otra mitad, son permanencias rehuidas, ocultas. El pasado, específicamente su naturaleza ilusoria, sigue modulando el cine de Serra. El presente es una máscara que oculta la perpetuación de un pasado que se sublima en procederes depredadores, en el diálogo sinuoso, arduo, casi imposible, entre dominadores y dominados.

El protagonista De Roller (Magimel) ostenta el cargo de Alto Comisionado de la República Francesa en Tahití, Polinesia Francesa, epicentro de la Colectividad de ultramar (collectivité d’outre-mer o COM), subterfugio político que enmascara los dominios europeos en la región del Pacífico. No cesa de recorrer los dominios a su cargo como máximo gesto de responsabilidad gubernamental.

Es un sátrapa noble que intenta entender su entorno, protegerlo, defender sus frágiles sistemas culturales, conservar su aliento paradisiaco, como un nuevo Gauguin que pinta sus fantasías con su inagotable verbo. Su vida es otra forma de trashumancia, otra tautológica andanza, con agotadora vocación urobórica.

De Roller se ha encariñado con un mundo ajeno que mira a través de sempiternas gafas ahumadas. No deja de percibirlo desde la maravilla exótica, desde la óptica del explorador o el naturalista europeo y su curiosidad iluminista. Encarna la alegoría perfecta y pesimista de la imposibilidad del entendimiento pleno entre los seres humanos allende las barreras culturales, civilizatorias, gregarias. No reconoce el abismo abierto entre él y el espacio que recorre con persistente intención de comprenderlo. Amar no implica siempre comprender, de ahí la base trágica del amor.

Las islas que habita De Roller son fotografiadas por Artur Tort —habitual colaborador de Serra— con un emponzoñado sentido de la belleza. Construye una mirada que subraya la perspectiva exotista y distanciada del funcionario colonial y su desubicación absoluta más allá de su alucinada idea de tener todo bajo control, a pesar de la vocación panóptica. Su seguro recorrido por los dominios bajo su responsabilidad es en realidad un periplo aturdido por paisajes oníricos, por un mundo de maravillas incomprensibles que se escabulle todo el tiempo.

Tort consigue una refulgente extrañeza, tan atractiva como inaccesible, tan seductora como ajena. La imagen lograda es epítome de la maravilla imposible que habita el protagonista. La belleza se sublima en lo extraño, en lo incomprensible que resulta a la vista de quien terminará destruyéndola, o al menos siendo instrumento de su ruina.    

La fascinación por el mundo que rodea al personaje se resumirse sensualmente en el misterioso personaje de Shannah (Pahoa Mahagafanau), legataria de las vampiresas de antaño, encarnación de las idealizaciones plásticas de Gauguin. El francés se apega a ella con sinceridad fraternal, en su último, consecuente y caballeresco intento por avenirse con el entorno.

Contrario al jurista Diego de Zama, retratado por  Lucrecia Martel en su también excepcional Zama (2017), De Roller no huye despavorido del territorio casi alienígena en que el español se asfixia, se engarrota, quedando al fin anulado. Pacifiction no está contada desde el estertor como la película de la Martel, pero es también la una historia de fracaso, desesperación e inutilidad, tan gloriosa como solo puede serlo este tipo de relato sobre causas perdidas.  


Pacifiction

  • 2022
  • Director: Albert Serra
  • Guión: Albert Serra
  • Reparto: Benoît Magimel,Pahoa Mahagafanau,Marc Susini,Matahi Pambrun,Sergi López,Alexandre Mello,Cécile Guilbert, Montse Triola, Lluís Serrat, Mareva Wong, Baptiste Pinteaux, Michael Vautor, Cyrus Arai, Laurent Brissonnaud, Mike Landscape
  • Música: Joe Robinson, Marc Verdaguer
  • Fotografía: Artur Tort
Antonio Enrique González Rojas
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