Pronto seremos felices

Si quieres saber si alguien es inteligente es casi una obligación acudir a su mirada y la de Vidal-Folch es directa, franca, incisiva, casi inquietante, crítica e irónica, de periodista curtido, de corresponsal testigo de golpes de estado, revoluciones y de esa transición de la Europa comunista a la capitalista y a la neo-feudal o lo que se tercie.

 A mí con las obras de Vidal-Folch me sucede como con su mirada, me resultan inteligentes, vivas, sutiles y certeras. Su prosa es exquisita, culta y acostumbra a cambiar de estilo, como es el caso. Se trata de uno de mis autores imprescindibles, de los que procuro leer todo.

Pronto seremos felices  (Destino, 2015) no es una novela al uso. En realidad son cinco novelas cortas, ya que cinco personajes construyen los apartados expuestos según las relaciones que cada uno mantenía con un comercial español, que se encuentra con ellos tras varios años, ya casi convertidos en iconos involuntarios de una época pasada en la que se diluye la Guerra Fría. A lo largo de sus páginas viajamos a Praga, Bucarest, Sofía y vemos que, con el paso del tiempo, los bruscos cambios políticos y socio-económicos han afilado los rasgos de cada uno de los personajes. Sus cinco partes podrían degustarse de manera independiente, pero perderíamos la perspectiva, la brújula que nos permite digerir cómo unas mafias se han cambiado por otras. Cómo un nuevo orden mundial se afianza en pueblos perdidos de la mano del dinero y cómo hemos evolucionado para no perder los beneficios que siempre traen los cambios a los más listos, a los guapos, a los chivatos. Todo se hace trizas y todo resurge de las cenizas, de la muerte y el olvido.

En esta novela la esperanza subyace en cada cambio de rumbo, pero que tantas veces culmina en una deriva vital. Sus palabras son, sin embargo, bellas y nos dejan una nostalgia (algo escéptica). El paso del tiempo, por tanto, intensifica las imposturas que mostramos para intentar ser felices en una sociedad en la que, independientemente del signo político que rija el orden mundial, nos enfrentamos al rol que nos inventamos o imponemos.

Pronto seremos felices me parece una honda novela social del siglo XXI en la que nos asomamos a los recovecos del XX y a través del paso del tiempo y las cicatrices podemos afrontar en lo que nos hemos convertido.

por Berta Delgado